Maigra Guevara e María Esther Velásquez regresan hoxe a Honduras tras oito días de alianzas con organizacións galegas.
Santiago, 10 de marzo de 2026. Maigra Guevara y María Esther Velásquez se marchan hoy de Galicia con las manos llenas de experiencias y los corazones llenos de alianzas. Las dos activistas hondureñas, que visitaron Galicia desde el 2 de marzo en el marco del proyecto Mulleres Bravas de Honduras e Galicia. Tendendo pontes entre defensoras da vida, impulsado por Amigas da Terra Galicia e Ingeniería Sin Fronteras Galicia con financiación de la Cooperación Gallega de la Xunta de Galicia, y la colaboración de Agareso, cierran hoy su agenda con una visita que demostró, encuentro tras encuentro, que las luchas por el territorio y los derechos de las mujeres no entienden de fronteras.
Un encuentro entre aguas: mariscadoras gallegas y defensoras hondureñas
Uno de los momentos más significativos de los últimos días fue el encuentro de ayer con la Agrupación de Mariscadoras del Río Anllóns, en Bergantiños, un grupo de 26-28 mujeres que pescan berberechos en tres zonas asignadas a su colectivo.
El diálogo entre las mariscadoras gallegas y las defensoras hondureñas reveló numerosos paralelismos. Maigra compartió los problemas que sufren en las lagunas de invierno del área protegida del Jicarito: la llegada de pescadores de otros municipios que agota los recursos, los venenos que vierten las empresas camaroneras en sus piscinas que matan los peces río abajo, y la contaminación de las aguas por los pesticidas de las plantaciones de caña de azúcar y melón. Por su parte, Esther relató cómo lucharon hasta conseguir que el municipio de Namasigüe se declarase libre de minería.
Las mariscadoras gallegas se reconocieron en esas luchas. Xulia, mariscadora jubilada, explicó cómo antes de la regulación de la actividad llegaba gente de muchos sitios a mariscar sin control, y cómo el proceso de ordenación redujo progresivamente el número de permisos desde las 600 personas iniciales hasta las 30 actuales, un número que permite que cada mariscadora saque un máximo de 25 kg por marea sin agotar los bancos. Inés, presidenta actual de la asociación, puso sobre la mesa la crisis que atraviesan: los dos últimos años, las lluvias intensas y prolongadas dejaron el agua de la ría tan dulce que murió prácticamente todo el marisco. Este año solo trabajaron dos días. Están a la espera de que el análisis de muestras permita a la Xunta proponer soluciones.
A pesar de las dificultades, las mariscadoras mostraron también su compromiso con el territorio y con la comunidad. Con fondos del Grupo de Acción Costera construyeron una depuradora propia que les permite suministrar berberecho a los locales de la zona, aunque eso suponga ceder parte de los 25 kg por marea que daban a la empresa distribuidora, que paga mejor. Antes de despedirse, les mostraron a las visitantes las herramientas de trabajo y pasearon juntas por el entorno.
Ocho días que dejaron huella
A lo largo de esta semana, Esther y Maigra participaron en más de una decena de encuentros en A Coruña, Vilagarcía de Arousa, Santiago de Compostela, Vigo, Lalín y Bergantiños. Se reunieron con estudiantes universitarios de la USC, con trabajadoras del hogar organizadas en SINTRAHOCU y Acuidarth, con Mulleres Salgadas, con plataformas feministas como Azos Feministas, con responsables de la Cooperación Gallega de la Xunta de Galicia, y participaron en la manifestación del 8M en Lalín.
Mulleres Bravas de Honduras e Galicia volvió conseguir que las mujeres participantes se lleven consigo algo más que recuerdos; se llevan redes tejidas con mujeres que, a miles de kilómetros de distancia, comparten la misma convicción de que el territorio, el agua y la vida no están en venta. Y Galicia, por su parte, queda un poco más conectada con las luchas del Sur Global.