La productora de Moropocay llega hoy a Galicia en el marco del proyecto de Amigas da Terra e Enxería Sen Fronteiras que tiende puentes entre defensoras de la vida de Honduras y Galicia.

Santiago, 28 de septiembre de 2026. Mientras los mercados mundiales siguen apostando por la agricultura convencional, basada en monocultivos y en el uso de fertilizantes para maximizar la producción sin tener en cuenta lo que eso implica a largo plazo, Dilma Cruz Canales lleva años haciendo lo contrario. Esta campesina agroecológica de 48 años, de la comunidad de Moropocay, en el municipio de Nacaome, conserva semillas criollas propias de su zona, así como las prácticas agrícolas que heredó de generaciones anteriores, cultivando plantas medicinales y experimentando con técnicas agroecológicas adaptadas al corredor seco hondureño.

Dilma visita Galicia en el marco del proyecto Mulleres Bravas de Honduras y Galicia, un proyecto de Amigas de la Tierra e Ingeniería Sin Fronteras que busca tender puentes entre defensoras de la vida de ambos territorios.

Una vida dedicada a la protección de la comunidad

Desde su comunidad, Dilma planifica su jornada y participa en organizaciones que apuestan por una agricultura diferente. Es integrante de la Asociación de Productores Experimentadores de Moropocay (APROEM), que desde hace más de una década impulsa la agricultura agroecológica, la experimentación campesina y la conservación de semillas como maíz, frijol, maicillo y otros cultivos que forman parte del patrimonio agrícola y cultural de Moropocay.

En su parcela conviven plantas medicinales, frutales, huertos de temporada y aves de corral, en un sistema diversificado que combina el conocimiento ancestral con la resiliencia frente a la variabilidad climática. Además de productora, Dilma transforma los excedentes de la cosecha en encurtidos y tamales para la venta, y participa activamente en la Caja Rural Bendición de Dios y en el Patronato de su comunidad.

Este proyecto de vida es también familiar. Junto a su familia, Dilma construye un proyecto de vida en el que cada integrante contribuye de manera coordinada a la producción de alimentos, la conservación de la biodiversidad agrícola y el fortalecimiento de la economía del hogar.

Liderazgo y visión de futuro

Dilma destaca por su compromiso con el aprendizaje colectivo. Su participación en APROEM la ha convertido en un referente para otras productoras de la zona, convencida de que el conocimiento compartido es la mejor herramienta para el desarrollo de las comunidades rurales. Su liderazgo va más allá, ya que también se manifiesta en la Caja Rural de Ahorro y Crédito Bendición de Dios y en el Patronato de la comunidad de El Rincón, donde participa en la toma de decisiones y en la gestión de iniciativas de beneficio colectivo.

Su historia refleja el papel esencial que desempeñan las mujeres rurales en la conservación de los conocimientos tradicionales, la producción de alimentos, la protección de la biodiversidad agrícola y el fortalecimiento del tejido social y los cuidados.

El sueño de Dilma es seguir ampliando la diversidad de cultivos de su finca y transmitir sus conocimientos a otras mujeres rurales, para que más familias encuentren en la agricultura agroecológica un camino hacia la autonomía y la soberanía alimentaria. Su trayectoria representa el compromiso de muchas mujeres campesinas que, desde sus parcelas, guardan la biodiversidad y los saberes que alimentan a sus comunidades.